Inclina tu oído a Dios (Isaías 55:3)
El diablo hace todo lo que está en su poder para hacer que se oiga su voz en este mundo.
Pedro advierte a los creyentes de los últimos días que Satanás vendrá a ellos con voz fuerte, intentando traer temor. (1 Pedro 5:8).
¿Qué es los estamos escuchando?
¿Qué distractores tenemos?
¿Que impide escuchar la voz de Dios?
Desde Adán y Eva, Dios ha estado hablando al hombre. La Escritura dice que desde el mismo principio: “Oyeron la voz del Señor Dios.” (Génesis 3:8). Adán dijo: “Te oí en el huerto.” (Versículo 10).
La voz de Dios era conocida y entendida. ¡Él siempre hizo que su voz fuese oída!, desde el principio del antiguo testamento hasta el nuevo testamento
Nuestro Señor Jesús lo confirma en la parábola del redil (Juan 10:3-5)
Jesús declaró a Pilato: “Todo aquel que es de la verdad oye mi voz.” (18:37). En pocas palabras el mensaje para nosotros es, si tienes al Espíritu de Dios en ti, entonces ¡oirás y conocerás su voz!
1.- Si estás viviendo en pecado, ¡nunca oirás la voz de Dios!
• Si quieres escuchar la voz de Dios tienes que estar preparado para una limpieza total.
• Si no has sido purificado, no puedes ir más allá con el Señor.
• Si quieres conocer la voz de Dios, entonces ¡tienes que desear oír todo lo que él dice!
El profeta Isaías tuvo una visión imponente del Señor sentado en un trono, alto y sublime. Serafines se cubrían con sus alas debido a la santa presencia de Dios.
(Isaías 6:3).
Isaías estaba impactado con un sentido de pecado y suciedad, al contemplar a plenitud la santidad de Dios, Isaías comprendió al instante su propia imperfección e impureza.
¡Porque la voz de Dios es una voz que purifica!
La dirección y guía sólo vienen después de la purificación porque si no has sido purificado, no puedes ir más allá con el Señor.
Isaías no podía oír “la voz orientadora” de Dios hasta que hubiese oído su “voz purificadora” primero.
2.- Una vez que hubo recibido purificación, Isaías recibió dirección de Dios (Isaías 6:8-9).
• Isaías solo después de recibir la purificación, se le faculto como profeta.
• Si queremos oír la voz de dirección de Dios, debes primero estar listo para tener tu alma purificada y limpia.
¿Estás listo para una palabra inquietante - una misión de aflicción y rechazo - una vida de fe sin garantía de comodidades excepto las del Espíritu Santo?
¡Eso es exactamente lo que le pasó a Isaías! El profeta se ofreció: “Envíame, Señor.” ¡Y Dios lo envió a una misión dura y difícil!
¡La palabra que Isaías oyó no era halagadora! Al contrario, le haría impopular, odiado por la gente
Si queremos conocer la voz de Dios, entonces ¡tienes que desear oír todo lo que él dice!
¡Abraham aprendió a oír la voz de Dios obedeciendo primero lo que oyó - en el momento que lo oyó! La palabra de Dios para él fue una palabra dura: “¡Sacrifica a tu hijo, Isaac!” Abraham actuó en esa palabra y su obediencia se volvió un aroma perfumado que tocó el mundo entero: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.” (Génesis 22:18).
Tenemos que entender que escuchar la voz de Dios no es solo para ciertas personas, ni para las profetas, apóstoles, pastores, sino para todo hijo de Dios, escuchar su voz nos da dirección, es el oído el receptor del mensaje que se está dando y nos guía hacia el propósito que tenemos, tenemos que aprender de él y saber identificar su voz, no escuchemos voces de extraños, enfoquémonos en su voz, en su palabra, es mi deseo que tomes las herramientas que Dios te ha dado y que escuches a Dios y le sigas.
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